martes, 28 de octubre de 2008

En recuerdo de mi amigo




En recuerdo de mi amigo


Fernando Pinto Cebrián

Hace unos días vi como desmantelaban la casa de mi viejo amigo.
Ya un anciano, aún está en este mundo viviendo, no se de que manera, separado de su hogar…
No se como, porque adoraba su garito, tal como él decía…
Una pequeña habitación “residencial” le acoge de momento.
Y ahora sus hijos, después de que firmara la pertinente autorización, lo han vendido.
Mi amigo ya no podrá regresar a lo que le quedaba de lo suyo, de lo que creó para su mujer, que ya le espera, y para sus hijos.
Todo el mundo contento. Era la solución, a no se que, se dice…
Se puede considerar que aquellos están ahora en fase creativa, ¿pero desmontar en vida lo que su padre aún querría ver…?
Da una pena horrible, porque se que estaba orgulloso de su lar, de que quería volver allí a ver una vez más los recuerdos que le quedaban, porque se que prefería morir allí antes que en una habitación desconocida,…
Lo había repetido insistentemente en muchas ocasiones…
Era un hombre de carácter, pero su autoridad ahora está limitada por su dependencia…
Al final, ¿será verdad aquello de “cuida a tus hijos porque ellos elegirán tu residencia? …
Cada caso es diferente y es difícil a veces ajustar la realidad a lo pensado.
No nos hagamos mala sangre, que no nos invada el pesimismo, hay que vivir contando con que no siempre es así, que el respeto de los menores en edad, dignidad y gobierno por los mayores existe…
Siempre se nos ha dicho, y ellos lo saben:
No pidas caridad si no tienes piedad.
No pidas amor si no sabes darte.
No pidas entrega si eres egoísta.
No pidas bondad si no sabes perdonar.
No pidas pureza si estás lleno de suciedad.
No pidas obediencia si no obedeces.
No pidas…
Pero, en la realidad, las respuestas en ocasiones no encajan…
Y por eso no está de menos ser previsores en la consideración de que “criar cuervos es hacer el gilipollas porque ponen menos que las gallinas”…
Y la impotencia me invade cada vez que le visito…
Adiós viejo amigo.

martes, 23 de septiembre de 2008

POLÍTICA Y TERRORISMO ("menos ruido y más nueces")


POLÍTICA Y TERRORISMO

(“menos ruido y más nueces”)

Fernando Pinto Cebrián


Dejemos a un lado las posibles causas políticas, reales o creadas, por así llamarlas, del terrorismo, de su visión política, por así llamarla, desde sus intransigentes posiciones, de la manipulación de grupos afines para su participación en la acción política, si así la llamamos, como complemento a la violencia,…
Esa, en su conjunto, es, en su caso, otra política.

Aquí y ahora, la breve reflexión que exponemos alcanza sólo a la POLÍTICA, aquella referente a las actividades de un Estado y su Gobierno, y a las propias de los diferentes grupos políticos en un sistema democrático sin abusos de poder.
Y más en concreto, a aquella que, desde el lado contrario, desde el terreno antiterrorista o contraterrorista, se enfrenta al terrorismo, en algunos casos cronificado, buscando dar la respuesta más adecuada a su violencia.

Pero lo simple se hace complejo cuando consideramos que un Gobierno está constituido por políticos, en ocasiones de diferente ideología aunque alguna predomine.
Un Gobierno que cuenta con unos apoyos, puntuales o no, que ha de estar atento a una oposición más o menos virulenta dependiendo de la ocasión, y vigilante a la posible aproximación interesada a la vida política de grupos afines a los terroristas.

Así, acercándonos a la realidad, variable según países, regiones y localidades, nos encontramos con multiplicidad de políticos diferentes, más o menos unidos o desunidos ante las múltiples interpretaciones y aplicaciones de la POLÍTICA.
Y así se puntualiza la POLÍTICA del momento.
Una POLÍTICA conformada por varias políticas.
Una POLÍTICA que busca el consenso y la unidad de acción en cuanto posible para seguir la dirección que el Gobierno de turno considera acertada en la creencia de que la sociedad se lo demanda.
Una POLÍTICA conformada por aciertos y errores, al compás de acuerdos y desacuerdos políticos, del logro o del fracaso en la búsqueda de soluciones a los problemas de la sociedad.

Muchos Gobiernos saben lo difícil que ha sido en ocasiones consensuar la unidad política contra el terrorismo y que tal cuestión haya alcanzado la consideración de “problema de Estado”.
Y saben también de las dificultades, una vez logrado tal acuerdo, de su mantenimiento por encima de los intereses y objetivos políticos partidarios, los suyos y aquellos de los demás.
Y traslademos lo nacional al terreno internacional, donde también hubo y hay dificultades de entendimiento.

¿Porqué las decisiones al respecto no se toman de común acuerdo (que no debería ser difícil) entre todos los partidos y no sólo por unos pocos?
Si la dirección corresponde al Gobierno ¿Porqué algunos sólo apoyan si se hace únicamente lo que ellos plantean?
Las fallas de memoria, con la mezquindad política propia del que olvida, resultan en muchas ocasiones más que evidentes.
El “papel mojado” circula en múltiples direcciones políticas.
Y entonces la sociedad que creía en los políticos, aquellos en cuyas manos habían colocado la resolución del problema se resiente.

La impotencia y la desconfianza hacen su aparición.
Y sólo el aumento de los daños terroristas, el aumento del número de las victimas, parece reconducir momentáneamente la situación.
Lamentablemente, sólo así, por un corto periodo de tiempo, reaparece el necesitado consenso.

Ya “llueve sobre mojado”.
Las repulsas y los gestos condenatorios de cualquier tipo…, aún siendo necesarios como señal de identidad y de unidad, ante las actitudes anteriores y posteriores de algunos políticos y sus partidarios, resultan huecos, vacíos, palabrería vana,…
Ante la sociedad, por su repetición propagandística, la falta de acuerdo, las críticas y acusaciones mutuas, parecen falsos, sin fuerza para ayudar a la resolución del problema…
Y llegan a cansar…
Y no digamos nada si la prensa, olvidando que el terrorismo es “problema de Estado” acentúa la tensión política y social a cada momento.
Menos mal que la eficacia de los cuerpos y fuerzas empleados en la lucha contra el terrorismo, a pesar de algunos intentos de manipulación partidaria, de algunos desconciertos provocados…, apuntan generalmente en la dirección correcta.

¿Soluciones?
Hay que ser optimista, ¡todo se arregla!
Inicialmente sería bueno plantear una POLÍTICA contra el terrorismo en la que creamos todos.
Y si hay disensiones (que no faltarán), ¡por favor!, hacerlas en privado.
¡Basta de utilizar el problema como “arma arrojadiza en el debate político”!
¡Basta de batallas políticas que sólo benefician a los terroristas en sus planteamientos de división!

En resumen: "menos ruido y más nueces".

domingo, 24 de agosto de 2008

"Dioses Falsos" (Reflexionando)


“DIOSES FALSOS”

(Reflexionando)

Fernando Pinto Cebrián


Sí, “dioses falsos”.
Existen.
Los podemos encontrar por doquier, en todos los espacios y ambientes.
¿Quién no ha conocido alguna vez a algún “endiosado”?
¿Y quien no se ha “endiosado” en algún momento?
Unas veces son sólo individuos sin más proyección que la que alcanzan sus relaciones, otras grupos de “dioses”, de presión, entidades, y hasta instituciones.
No todos se afirman como “dioses”, pero si, en general, como “líderes”.
Y pueden llegar a ser peligrosos si no se les detecta a tiempo.
Y lo son por su afición malsana a la manipulación desde una posición, que no se corresponde con su realidad, de aparente o de manifiesto poder.
Ganan nuestra confianza, confunden con tintes de sabiduría nuestro entender, minan nuestros conocimientos y nos llevan a conclusiones que sólo a ellos o a su grupo de “deidades” les interesa.
Y encima, muchas veces desde una inconsciencia que nos ha sido preparada, les damos incondicionalmente nuestro apoyo.
Son creadores de estereotipos, vendedores de ideas que, “madre” o “base” de sus interesados planteamientos, introducen en la mente de aquellos que los “deifican”.
Son aquellos (o aquellas) que han creado especies tales, mentiras universales, tan afirmadas en algunos, que formando parte de la sustancia gris de la sociedad, hace difícil cualquier cambio fuera de su imaginación.
Aquellos que nos convencen de que nada puede cambiar porque las cosas son así, tal y como ellos las dictan o que es mejor cambiar, como ellos digan, para que nada cambie.
Aquellos que nos engañan con falsas proyecciones en nuestro trabajo mientras por la espalda nos aplican un “mobbing” de manual.
Aquellos que apartan las voces de la experiencia alegando la necesidad de la frescura de la juventud (en principio más fácil de manipular).
Aquellos que nos hablan desde unos “principios” que nunca explican.
Aquellos que dictan reglas morales desde su amoralidad.
Aquellos que creen que sus ideas y las de su grupo, el que fuera, son las únicas viables, considerando las de los demás equivocadas.
Aquellos que desde una aparente naturalidad nos “venden la moto” por un voto.
Aquellos que afirman que la política es el “arte de lo posible” pero sin contar con la sociedad.
Aquellos que afirmados en la unilateralidad aplican siempre la justicia a su favor.
Aquellos que hablan de tolerancia desde su intolerancia.
Aquellos que se ríen de la tolerancia de los otros.
Aquellos que nos venden al otro, el que sea, olvidando su propia “otredad”, como enemigo a batir.
Aquellos que siempre critican a los demás y no agradecen ser criticados (ni siquiera saben de autocríticas).
Aquellos que atizan a propósito el rencor antes que la reconciliación desde el justo y pactado “olvido” desde las partes.
Aquellos que gastan las riquezas nacionales y el dinero de los demás engañando con “chorradas” que no resuelven problemas.
Aquellos que despilfarran y saquean las arcas que controlan, exigen regalos de lujo, y lo justifican con razones espúrias desde su intocable “deidad”.
Aquellos que hablan del hambre y demás carencias en el mundo y luego se atiborran de irresoluciones.
Aquellos que nos venden la inmigración como un peligro nacional.
Aquellos que plantean falsas lealtades raciales y/o religiosas desde una falsa superioridad y no creen en las posibles “alianzas de civilizaciones”.
Aquellos que aparentando comprender las diferencias sociales de todo tipo avivan el fuego de la división.
Aquellos que permanecen agazapados para asaltarnos con dudas en nuestras decisiones y llevarnos a sus “irreductibles” posiciones.
Aquellos que discuten la violencia de género desde impresentables posiciones machistas enmascaradas.
Aquellos que encuentran la solución a la violencia sólo con la destrucción dejando de lado las posibilidades que, con oportunidad, abre la palabra.
Aquellos que prefieren siempre la revolución a la evolución, pudiendo contar con las dos.
Aquellos que manipulan la globalización.
Aquellos que hablan de inexistencia de la crisis ambiental y de exageración en las medidas a aplicar como corrección.
Aquellos que nos vuelven a asustar con el renacer de la “guerra fría” (que nunca dejó de estar presente) apartándonos conscientemente del conocimiento de la existencia de un número cada vez mayor de pequeñas guerras olvidadas (nunca lo son para quienes las sufren).
Aquellos que no quieren borrar los “paisajes” que crean las guerras para seguir manipulando la paz.
Aquellos que presentan interesadamente la paz como una utopía.
Aquellos que tratan de manipular y controlar la sociedad, incluso la global, con la falta de información y la exageración de los peligros que nos aquejan.
Aquellos que, en suma, no recuerdan (ni saben seguramente) nada de la historia o creen en su final, estando condenados a repetirla arrastrando, desde su falsa “deidad”, a sus “fieles”.
Aquellos que nos empujan a “endiosarnos” en nuestras posiciones en su contra.
Aquellos que… (Lógicamente, cada lector puede añadir o suprimir los que quiera)

Y no está mal, porque sin ellos, con sus errores y aciertos, que también los tienen, no existiría la sinergia acción-reacción (esta última, como oposición, tampoco escapa a los “endiosamientos”) y, como consecuencia, no se podría avanzar en la vida.
Sin embargo resulta muy conveniente no creer a “pies juntillas” en todos los “dioses falsos” que seamos capaces de identificar.
¡Ojo con ellos!, sobre todo con aquellos que patológicamente quieren coartar nuestra libertad, impedirnos razonar e incluso soñar.

domingo, 20 de julio de 2008

EL AVISO


EL AVISO

(Pensamientos y Sueños)

Fernando Pinto Cebrián

Crisis global, suma de crisis específicas de todo tipo, en un mundo cada vez más complejo: ambiental (cambio climático, polución extrema, aguas escasas y contaminadas,…), energético-económica (alza del precio del petróleo, inflación,…), social (hambre, inmigración, conflictos armados, terrorismos,…) y más etcéteras.

¿Una visión que no deja espacio para el optimismo?
¿Será verdad que el mundo se está volviendo loco?
¿Es cierto que nos estamos autodestruyendo?

Y entonces la noticia recogida por todas las agencias de información del mundo:

“Los perros, los amigos del hombre, solos o en manada, comenzaron a morder a hombres y mujeres allí donde los encontraran.
Curiosamente no atacaban ni a los niños ni a los ancianos.
Sólo lo eran los demás. Aquellos que estaban en edad de participar activamente o de influir, individualmente o en grupo, sobre las decisiones comunitarias de todo tipo.
Entendidos en la psicología de los cánidos se han pronunciado al respecto: los perros, sin distinción de raza, estaban dejando de ser los amigos del hombre.
Su intuición canina, aquella que les avisaba de los desastres naturales por llegar, les alertaba ahora de que el hombre propicia muchos de ellos.
Así, según tal teoría, mordían como aviso previo a la futura catástrofe definitiva.”

¿Nos daremos por enterado?...

jueves, 26 de junio de 2008

TERRORISMO DESDE FUERA. TERRORISMO DESDE DENTRO


TERRORISMO DESDE FUERA. TERRORISMO DESDE DENTRO

(Un esquema de la relación entre la razón y la sinrazón)

Fernando Pinto Cebrián


Algunos autores, entre ellos el profesor Walter Laquer, en suma a sus estudios específicos (organización, finanzas, información, logística,…), abordaron también el terrorismo atendiendo a la visión-interpretación que de tal cuestión tuvieron diferentes observadores-analistas de tal tema, fundamentalmente en cuanto a la interrogación de sus motivos.
Asunto difícil de generalizar por cuanto el fenómeno terrorista se presenta diferente según tiempos y las situaciones políticas, económicas y sociales (sin olvidar las religiosas) que le corresponden.
Según el autor citado: el problema del terrorismo es complicado y lo que puede decirse, sin temor de verse desmentido, acerca de un grupo terrorista en un país no tiene en absoluto por qué ser cierto en relación con otros grupos en otros tiempos y en otras sociedades.
Problema que, desde hace tiempo, ha empujado a políticos, historiadores, sociólogos, filósofos, moralistas, analistas, documentalistas e incluso escritores (novelistas, dramaturgos,…), con mayor o menor rigor, con mayor o menor acierto, a la búsqueda de los datos necesarios para resolverlo
Así, en general y al margen de interrelaciones, unos buscaron desde fuera y otros desde dentro del terrorismo.
Unos desde el lado de las víctimas (directas o indirectas) y de la sociedad que las acoge.
Otros intentando situarse, con mayor información o no al caso, en el lado de los agresores, de los violentos, de los asesinos y de sus organizaciones (en este grupo pueden también aparecer terroristas y ex terroristas cuyas aportaciones, salvo que fueran “arrepentidos” verificados, se han de quedar en el terreno de la mera propaganda justificativa de lo injustificable).
Planteamientos coherentes en cuanto que producen elementos para entender el fenómeno terrorista con mayor o menor acierto, pero que muchas veces, unas por falta de rigor y otras de profundidad, quedan en el terreno de lo particular, de lo anecdótico, de lo imaginado (novelizado, teatralizado,…), anticuadas en el tiempo y fuera del terreno cualificado de los expertos en la lucha contra el terrorismo, sea en términos de los general o en el específico de un grupo terrorista concreto.
De todas formas “todo es bueno para el convento”.
Sin embargo, para evitar ensimismamientos en la razón del primer lado e impedir falsas heroificaciones en la sinrazón del lado contrario, se han de tener muy claras las relaciones que el problema terrorista y la oposición al mismo crean en atención a la sociología particular de cada grupo.
El planteamiento puede parecernos “maniqueo”, sin embargo, la separación radical entre víctimas y terroristas, entre contraterrorismo y terrorismo, imprime de forma ineludible tal carácter.
Así, ante cualquier análisis, estudio o planteamiento de cualquier tipo que se haga sobre tal asunto, hay que tener siempre presentes las siguientes consideraciones fuera cual fuese la salida hacia la estabilidad (la paz no es termino del todo adecuado) que se pudiera propiciar y alcanzar, ya que, en ocasiones, ciertos intereses, generalmente políticos, pueden desviarnos de lo obvio al transformar tales fundamentos en “perogrulladas”.

Desde fuera <--------------------------> Desde dentro

Víctimas (directas e indirectas) <--> Terroristas (atentados selectivos/indiscriminados)
Agredidos (pacíficos) <---------> Agresores (violentos y asesinos)
Socialmente asentados en la democracia <---> Aislados y continuamente en fuga
Ideologías democráticas <------> Fanatismos
Legalidad política y jurídica <---> Ilegalidad de todo tipo
Aplicación de la legalidad a los terroristas <--> Aprovechamiento de la legalidad
Esfuerzo económico gubernamental <------ -> Financiación ilegal
Respuestas democráticas <-----> Respuestas antidemocráticas
Empleo de la palabra <----> Empleo de la violencia y de las armas
Justificación democrática <-----> Justificación amañada y antidemocrática
Unidad política y social <-------> Búsqueda de la división total
Apoyo gubernamental, institucional, asociativo <--> Apoyo de organizaciones afines
Apoyo social mayoritario <-----> Apoyo social minoritario y agresivo
Objetivo social: la estabilidad <--> Inestabilidad por el terror
Objetivo político: fin del terrorismo <--> Falso objetivo político unido a la violencia
Periodismo contra el terrorismo <--> Propaganda de todo tipo, necesidad de publicidad
Apoyo internacional contra el terrorismo <--> Relación con el terrorismo internacional
No es una guerra <--> Dicen estar en guerra. Son terroristas aunque, falsamente, se crean soldados revolucionarios o guerrilleros.
...................
Consideraciones generales planteadas en terminos didácticos, un tanto "maniqueas" a propósito, entre el si y el no, sin tintas intermedias, y fuera de relativismos, sólo para el caso de que el Estado que ve el terrorismo "desde fuera", tomado como modelo "académico" al caso, no sea un Estado opresor, que apoyado o no por una parte de su sociedad, empuje, por su violenta agresión a los derechos humanos, a una respuesta también violenta de toda o parte de la sociedad oprimida y masacrada por aquel (entonces "terroristas" para tal Estado).

sábado, 31 de mayo de 2008

LOS "CARROS ELÉTRICOS", VIVACIDAD EN LAS CALLES DE LISBOA


LOS “CARROS ELÉTRICOS”, VIVACIDAD EN LAS CALLES DE LISBOA

(Saudades)


Fernando Pinto Cebrián


Los tranvías (“os carros eletricos”), establecidos en Lisboa durante la segunda mitad del siglo XIX para resolver las necesidades de transporte derivadas del aumento de su población, cambió la forma de vivir de los lisboetas.
Primero aparecieron los llamados “ripert” o “americanos” y luego los de motor a vapor hasta que llegaron los “elétricos amarelos o vermelhos” (amarillos o rojos), que aún siguen, al lado de los más modernos, manteniendo una buena funcionalidad (transporte barato, muy popular, y que cumple) no carente de belleza, y rodeados de sentimentalismo.
Belleza, sentimentalismo y funcionalidad que llevan a sus patrocinadores a cuidar, a mantener la mecánica, a mejorar el brillante colorido,…, de los “elétricos” aún en vida, a emplearlos incluso después de su “muerte”, al menos algunos, como monumentos (como aquel que, durante cierto tiempo, se emplazó en las proximidades del Monasterio de los Jerónimos).
“Elétricos” que suponen un atractivo más dentro del tipismo lisboeta para los visitantes a la ciudad.
Todos quedan absortos ante su andariego “trique-traque”, ante la tintineante advertencia de su paso, ante el ruidoso esfuerzo de su motor en las pendientes,…, durante su recorrido por la “Rua das Escolas Gerais”, la “Carreira de Graça”, la “Rua da Junqueira”, la “Carreira de Belem”, y en el punto de encuentro de la “Praça do Comerço” o del “Terreiro do Paço”, o bien ante el equívoco de los elevadores, que más que tranvías podrían ser llamados “arrastradores”, de “Lavra” (1884), de “Gloria” (1885) o de “Bica” (1892), el más característico de la ciudad y al que cariñosamente se le denomina “caixote de sabao” (cajón de jabón) tal vez, al margen de su forma, porque algunos jóvenes emplearon un cajón de tal tipo para deslizarse por la pendiente,…
Viajar en ellos es todo un premio, no sólo por haber aguantado en las “bichas” (colas) para subir a ellos.
Su cansino caminar por las encarriladas “ruas” nos permitirá la contemplación de puntos concretos y paisajes urbanos plenos de sabor histórico, cargados de tradición,…, y nos ayudará a comprender en cierta forma las visiones y emociones de los antiguos usuarios y el porqué de los afectos actuales a tal medio de transporte.
Afectos de aquellos lisboetas que aún no quieren perderlos en la consideración de que son una parte esencial del alma de Lisboa. Afectos que oponen a las voces de quienes plantean su real utilidad en el futuro urbanístico.
Todo llegará. Pero dejémos que mueran, que pasen a la historia, con tiempo y dignidad.

miércoles, 14 de mayo de 2008

TERRORISMO Y GUERRA.TERRORISMO EN LA GUERRA


TERRORISMO Y GUERRA. TERRORISMO EN LA GUERRA

(Pensamientos iniciales)

Fernando Pinto Cebrián



TERRORISMO Y GUERRA:
En la actualidad, tras los atentados terroristas de Al Qaeda, se han establecido diversas conexiones nuevas, desde diferentes puntos de vista, entre los conceptos relativos al Terrorismo y a la Guerra.
En primer lugar, afirmando, de manera un tanto simplista, maniquea e interesada desde el lado terrorista, que tales atentados, realizados en nombre de Dios, suponen acciones de una guerra.
Guerra existente entre tal organización, que dicen representa a unas sociedades musulmanas afines, y la sociedad occidental que, dicen, aplica el terror sobre las primeras.
En segundo lugar, del lado de las víctimas, tomando la necesaria respuesta antiterrorista o contraterrorista como guerra contra el terrorismo.
En tercer lugar aplicando falsamente la concepción de guerra, en cuanto ligada a la actividad bélica de un movimiento de liberación. En este caso aquel, equivocadamente así tomado por Al Qaeda (u otros grupos similares), ya que dicen buscar las libertades perdidas ante occidente.
Y seguramente más consideraciones a tener en cuenta…
De manera que si las fuerzas militares de los países, afectados o no por el terrorismo internacional, sólo tenían antes ojos para las fuerzas correspondientes de los países potencialmente conflictivos, ahora incorporan a su lista de enemigos de guerra, ya declarados o posibles, a las entidades terroristas internacionales (algunos incluso las nacionales)
Así la relación entre el Terrorismo y la Guerra ha sufrido un cambio sustancial.
Ahora, al margen de que guerreen Estados contra Estados en la vigencia clausewitziana de la “guerra como prolongación de la política por otros medios”, existe también la realidad de la guerra de Estados contra entidades no estatales, individúales, aquellas de los terroristas, en cuanto consideradas una amenaza a la seguridad del Estado en el mismo nivel de otro Estado agresor.
Se produce así un cambio sustancial en el pensamiento profesional militar, al ser empujado por las actitudes de respuesta de los niveles políticos en el entendimiento de tal conflicto.
Entendimiento diferenciado que se crea ahora, al saltar los atentados de mero hecho terrorista, discriminado o indiscriminado, nacional o internacional,…, a hecho bélico tal y como antes se conocía.
Ampliación y cambio que llega a afectar a la dinámica militar y que hay que estudiar detenidamente para evitar, fuera de planteamientos teóricos, errores como los que ya se están produciendo, tanto militares como políticos.
Errores que han pagado, pagan y pagarán seguramente sociedades enteras durante mucho tiempo.
TERRORISMO EN LA GUERRA:
Desde atrás en los tiempos el terror, como un medio más, para alcanzar la victoria en las guerras estuvo siempre presente.
Territorios enteros eran dominados por la sola presencia de unas fuerzas enemigas conocidas por la violencia terrorífica de sus acciones.
Territorios luego mantenidos en la subordinación más denigrante bajo ese mismo terror trasladado a la política.
Usos y leyes de la guerra, y de la política, buscaron la desaparición de ese terror deshumanizado con logros bastante inciertos a la vista de determinadas situaciones bélicas actuales.
Así, por ejemplo, el tratadista militar español del XIX, el Brigadier Juan Sánchez Cisneros, en su “Ensayo de un diccionario razonado sobre la Ciencia de la Guerra” (1826), apuntaba en la voz “Terror de las Armas”: “Lo mismo que introducirlo en la provincia que se debe invadir; más por esto no se entiende el consentimiento de acciones crueles, devastar las campiñas a discreción, ni entregar al fuego ni al cuchillo las posesiones y vidas de los inocentes habitantes, muy al contrario, se ha de entrar de modo político y conforme al derecho militar, haciendo ostentación de las fuerzas, número y valor de sus soldados, e instrucción de los Generales y subalternos, y ponderando la justicia de su nación para hacer la guerra, etc. etc.” (Voz desaparecida de diccionarios militares posteriores).
Sin embargo, no hace falta más que atender a las constantes informaciones que nos llegan de los conflictos bélicos actuales para saber que todo ha quedado en mera intención.
Así, el terrorismo en la consideración de forma de acción del hecho bélico (aunque no figure en los reglamentos), no sólo como acción de un débil contra un fuerte, de “un David contra un Goliat” como se vino en tiempos a decir, dentro de una guerra revolucionaria, de insurgencia, de liberación nacional, de guerrillas,…, sino también como complemento de apoyo en las guerras regulares, convencionales,…, continua formando parte de los conflictos que se resuelven con las armas.
El terror, el terrorismo pues, sigue, de alguna forma, estando presente en las guerras.
Presencia terrorista en el hecho bélico, Terrorismo en la Guerra, que llevada fuera de ella, en la paz y en la idea para uno o ambos contendientes de que la guerra no ha acabado, ha ayudado a la equivocada comprensión, tal como antes apuntábamos, de que la lucha contra el terrorismo es una guerra, de que estamos en guerra, dando a los terroristas, como consecuencia, el nivel de potencia agresora.

La realidad conceptual y la realidad práctica, a pesar de sus contradicciones, mandan. Pero, “cosas veredes, amigo Sancho”…