miércoles, 21 de noviembre de 2007

NAVIDADES CON SABOR TROPICAL


NAVIDADES CON SABOR TROPICAL

(Artículo en Burgense DB)

Fernando Pinto Cebrián


Si no fuera por los anuncios de la televisión y de la radio, comerciales por supuesto, por la música y los adornos navideños en algunos centros comerciales y en algunas tiendas, no en exceso, y otros en las calles, nadie, por clima (primaveral) y actitud general (orientada más hacia el verano que se aproxima), acreditaría que los brasileños están acercándose las fiestas de “Natal” (Navidad).
Fiestas que, con menos carácter familiar aparente y continuidad de ambiente que aquellas de corte europeo, se ciñen como tales a los días “feriados” (festivos) de Nochebuena, Navidad y Nochevieja, olvidándose, en general, de la de Reyes (aquella de Epifanía).
Así no hay una unidad secuencial, salvo excepciones, respecto al nacimiento del “Menino” (Niño) Dios. Falta que permite que algunos brasileños digan “ja nao se fazem mais Natais como antigamente” (ya no son las Navidades como antes).
El “Papai” (Papá) Noel, que “aparece” públicamente a primeros de Diciembre (aunque se le anuncia con antelación consumista) para “abrir” la Navidad, es entonces la figura principal de tales festividades.
Acompañado de los clásicos renos, de gnomos y de hadas en mágico cortejo y con una gran carga de regalos, se muestra al público pintado, recreado en muñecos, o en vivo, en todos aquellos lugares donde se busca combinar con habilidad el tradicional sentimiento de esas fechas con la inducción al consumismo.
Figura que, aunque por importación haya sido inicialmente rodeada de bellos paisajes nórdicos llenos de nieve, abetos,…, Brasil tardó relativamente poco en romper aquel ambiente tradicional y adaptarla a su realidad física y mental, dotándola de ropas veraniegas, paisajes playeros, palmeras,… (en algunas regiones brasileñas, en época de lluvias, habría que añadir chubasquero y paraguas).
Figura que, y esto era de esperar en un país donde la mujer tiene una gran presencia vital, es acompañada (asunto no general) por su oponente: “Mamai” (Mamá) Noel, en ocasiones bastante sugerente y comprometedora en ciertas representaciones.
A pesar de todo y aunque en minoría, también podemos encontrar el “Presepio” (Pesebre) del Portal de Belén, ya sea por tradición cristiana o por puro motivo ornamental, pero, lamentablemente para el oído acostumbrado, aislado de los villancicos a nuestro estilo (son desconocidos como tales).
Así las cosas, con tal contraste visual-ambiental, no resulta fácil al extranjero recuperar “in situ” aquel hechizo especial de la Navidad, vivido y sentido desde pequeño.
Sin embargo, y fuera de toda crítica nacida de cualquier absurda comparación, las Navidades con sabor tropical no dejan de ser por ello Navidades.
Además, valga la experiencia para recordarnos que el “clima” navideño ha de estar siempre en nosotros por encima del circunstancial que nos rodea.

¡Feliz Navidad! Para todos mis amigos residentes en Brasil y por extensión a todos los brasileños.

lunes, 12 de noviembre de 2007

SOBRE SABIDILLOS, SABIDOS, SABIONDOS, SABELOTODOS, ENTERADOS, ENTENDIDOS, CONOCEDORES, ESPECIALISTAS, EXPERTOS, DOCTOS Y SABIOS

SOBRE SABIDILLOS, SABIDOS, SABIONDOS, SABELOTODOS, ENTERADOS, ENTENDIDOS, CONOCEDORES, ESPECIALISTAS, EXPERTOS, DOCTOS Y SABIOS

(Puntualizaciones críticas en relación con la información y el terrorismo)

Fernando Pinto Cebrián


No hace falta apuntar que para hablar de algo con rigor y credibilidad se precisa estar previamente bien informado del asunto con datos fiables y contrastados.
Asimismo no hace falta decir que en un mundo como el actual, en el que la información (y la posible desinformación) sobre cualquier tema surge y fluye a cada segundo a gran velocidad, las opiniones de “sabidos”, “sabidillos”, “sabelotodos”, “enterados”, “entendidos”, y etcétera hasta “doctos” y “sabios” (a estos los dejaremos fuera por la dificultad en encontrarlos), desde posiciones múltiples (inocentes, manipuladas, intoxicadas,…), están a la orden del día formando parte del general y ya necesario caos informativo.
Tampoco hace falta apuntar que, aunque todos ellos tengan derecho incuestionable a opinar, los receptores de sus voces, desde el nivel de sus conocimientos y sin caer en el relativismo, también tienen el derecho a eludir aquellas opiniones que les parezcan débiles y/o inoportunas.
Por otra parte, si bien todos los apelativos apuntados tienen alguna relación sinónima o puntos en común en cuanto al nivel de conocimiento y aplicación de una materia determinada, hemos de considerar que hay diferencias notables en cuanto al grado y modo de acercamiento, de estudio y de análisis, a la información y a su empleo práctico, tanto en el tiempo como en el espacio
En resumen, unos saben más (estudian y analizan más desde una base intelectual más o menos fuerte) y otros menos (estudian y analizan menos, en ocasiones sólo pasan por una lectura rápida).
No hace falta ninguna consideración más al respecto: el “sabidillo” sabe menos que el “sabio”, el “especialista” se aplica menos que el “experto”, etc. Y esto ocurre en todos los campos del conocimiento humano.
Además, por desgracia, según el momento, no dejan de aparecer “falsos profetas”, oportunistas de la opinión (políticos, académicos,…, y asimilados) que con el tiempo, sin mas experiencia que la obtenida “copiando y recortando” aquí y allá, se alzan con la “voz cantante” (una de entre otras) en algunos temas concretos.
Cierto es que, en los niveles más serios, hay “especialistas”, “expertos” “doctos” y “sabios” de verdad, sin embargo hay que saber distinguirlos bien de los “falsos y sus falsetes”, tanto en su beneficio como en el nuestro.

***

Si lo expuesto lo dirigimos al caso particular del terrorismo, nacional e internacional, la necesidad de puntualizaciones se acentúa.
Y ello, en primer lugar, en atención a que la opinión del “sabidillo”, del “sabido”, del “sabelotodo”, del “enterado”, e incluso la del “entendido” y del “conocedor”, aunque en algún momento (raro) pueda ser tenida en cuenta por la suerte de un acierto, en general no “mueve molino” en cuanto a la acción informativa y ejecutiva contra del terrorismo (la realidad para la resolución del problema).
Es más, en algún caso, según el nivel de “prestigio” del opinante, se pueden originar, si no se toman medidas a tiempo en la dirección de la lucha contra el terrorismo, falsas concepciones, bulos, intoxicaciones,..., que pudieran hacer daño a las líneas de acción correctas.
Si en asuntos de terrorismo el conocimiento histórico-geográfico, temporal y espacial del fenómeno, es necesario como base para el alcance lo más correcto posible de las situaciones actuales, es de necesidad reconocer la importancia de ciertos, “especialistas” y “expertos” TEÓRICOS en tales asuntos.
Es así en tanto que, apoyándose en informaciones rigurosas ya asentadas, permiten la búsqueda de “modelos” útiles por y para los auténticos “especialistas” o “expertos”, los TEÓRICO-PRÁCTICOS en el tema, para su empleo en el presente.
“Especialistas” o “expertos” TEÓRICOS del proceso terrorista que, por dependientes de la fiabilidad de lo ya escrito (fuentes bibliográficas y /o documentales en su caso), han de tener mucho cuidado al hablar ex cátedra en conferencias, seminarios, cursos, debates y entrevistas en m.c.s, ya que, muchos de ellos, no han visto más que un terrorista en foto, han conocido sus ideas a través de periódicos y de textos de otros “expertos” también teóricos, poco alcanzan de su religión, nada en muchos casos de su lengua, no han conocido en tiempo y forma, salvo excepciones, su país, y un largo etcétera.
Este tipo de “especialistas” o de “expertos”, saben generalmente más que los oyentes pero no se pueden valer de su desconocimiento para “colocar” ideas de dudosa valía.
Pueden haber empleado “toda una vida” al estudio del fenómeno terrorista y aportado su “docta” opinión al respecto, pero no por ello pasan de ser “especialistas” o “expertos” de sus Teorías o Filosofías, es decir del estudio y análisis de su origen, de la complejidad de sus causas y de los principios generales, muy generales, de su aplicación ejecutiva (las acciones terroristas).
Algo ciertamente muy importante para entender el armazón del problema terrorista pero no decisivo para acabar con el mismo.
Ello por cuanto los TEÓRICOS siempre están “cojos” en cuanto a información (inmediata, veraz y contrastada) del tema ya que no son partícipes directos (si no han sido integrados en ella) de la lucha contra el terrorismo y por lo tanto no son “adquisidores” de información, ni creadores de “inteligencia” cumpliendo misiones y objetivos marcados por el interés nacional.
Y, por tanto, algunos (recalcando la cantidad) deberían ser muy conscientes, con humildad, de sus limitaciones, que deberían incluso manifestar abiertamente, en lugar de situarse en la soberbia y la prepotencia intelectual, y dejar el puesto a los realmente “especialistas” y “expertos”, los TEÓRICO-PRÁCTICOS.
Aquellos que forman parte de los grupos que diariamente, durante toda una vida, trabajan el tema para combatirlo y erradicarlo, aquellos que sin aparecer en los m.c.s, por razones obvias de seguridad, como sólo lo hacen los TEÓRICOS, incluso aportan datos (se entiende que oficialmente) a alguno de éstos para el mejor avance de su “trabajo”.
Ambos son en algún momento complementarios, pero pensemos, si los segundos, con todo su conocimiento, no terminan, de momento, con el problema aunque lo minimicen, ¿qué posibilidades tienen los primeros con sólo sus lecturas y análisis académicos?

viernes, 9 de noviembre de 2007

INTRODUCCIÓN A "LOS CONFLICTOS BÉLICOS Y EL FENÓMENO URBANO (EL "FACTOR MILITAR")"



INTRODUCCIÓN A “LOS CONFLICTOS BÉLICOS Y EL FENÓMENO URBANO (EL “FACTOR MILITAR”)

Fernando Pinto Cebrián


Ya es aceptado unánimemente que el espacio urbano, y aquel circundante bajo su influencia, constituyen parte del espacio geográfico global o total.
Que tal espacio es un “accidente artificial” (fragmento del “paisaje” geográfico cultural), humano (se habla de “humanización” del paisaje), con dinámica de vida propia y ajustada, en cuanto posible, a sus habitantes dentro de un juego de necesidades y posibilidades. Expresión visible, como nos dice F. Ratzel, de la actividad de los grupos humanos (“organismos que crecen y se multiplican tendiendo a expandirse…”), puesto que con dicha actividad se transforma la fisonomía de los lugares a través de todo tipo de obras materiales, entre ellas las propias de las poblaciones.
El hombre se presenta así como “agente “geográfico.
En ese camino hacia la “emancipación” del hombre de las condiciones físicas por medio de las sucesivas adaptaciones del hábitat (aunque “inconscientemente se crean otras nuevas dependencias y nacen así sucesivas acomodaciones), son varios los “factores” que se suelen citar, con diferente orden de prioridad (en ocasiones real y en otras subjetivado por interpretaciones actuales), como impulsores de los orígenes o de las modificaciones de las diferentes realidades urbanas: factores religiosos, “militares”, políticos, económicos, sociales…; ninguno de ellos generalmente aislado (puede “faltar” alguno, pero el resto siempre se manifiesta, en mayor o menor grado en interrelación).
Atendiendo a la existencia analítica de esos factores, en el presente trabajo se abordará individualmente, pero sin perder lógicamente de vista la influencia de sus posibles contactos con los otros, el “factor militar”, uno de los más olvidados y menos estudiados en profundidad por la generalidad de los geógrafos.
“Factor militar” que ligará también, de alguna manera, a la ciudad con el territorio que la rodea (nos será válido entonces el término de “aglomeraciones” urbanas: “conjunto formado por un centro urbano principal y las unidades urbanas adyacentes dependientes de él”), además del utilizado como soporte de la misma, y que también interviene en las relaciones entre ciudades.
Fuera de esta línea, en parte, es preciso acudir a algunas Geografías “Militares” para encontrar que, de forma general o particular según los casos, se habla de las ciudades en cuanto a su valor e importancia militar por determinadas facetas prioritarias: políticas, económicas, tácticas, estratégicas, logísticas…; comentarios, estudios…, que, posteriormente, son relacionados con un concreto grado de aplicación de fuerzas para su control, defensa o ataque.
Por otro lado, también es preciso tener en cuenta que el contenido y la interpretación del título “factor militar”, en relación con el origen y evolución de las ciudades y aglomeraciones, tiene, lógicamente, diferente sentido a través de los tiempos. Diferencias provocadas porque las causas origen: enemigo interno o externo, y los efectos: destrucciones parciales o totales, rendiciones por ocupación, sometimiento…, son en cada tiempo diferentes por motivos obvios: distintas concepciones en cuanto a la medida del espacio y del tiempo, a la tecnología aplicada a la construcción militar, a las armas… Así, se iniciará un camino que nace de la intuición primigenia, con la simple procura de la seguridad física (defensa tanto de los humano como de lo animal), donde lo “militar” organizado no estaba ni siquiera esbozado, que pasará luego por la defensa ya estudiada (ante un ataque también militarmente estudiado), y que llegará finalmente a las concepciones actuales en generalización, ya empleadas o consecuencia de los últimos conflictos imaginando los futuros.
Concepciones que tratan siempre de impedir la destrucción física (o su derrumbe moral en otros casos) de la ciudad o aglomeración mediante la figura de “ciudad abierta”, o que buscan la seguridad del elemento humano mediante la construcción de refugios de todo tipo, el desarrollo de procesos de evacuación, etc.
Se hablará, pues, de acuerdo con lo expresado, dentro de la relación entre vulnerabilidad y seguridad interna y externa de las ciudades y aglomeraciones (posibilidades de ataque y necesidades de defensa), bajo nombres definidos en concreto dentro de los conflictos bélicos de carácter eminentemente militar (en diferentes ambientes: convencional, nuclear, regular, irregular…).
Siempre considerando a las ciudades y aglomeraciones como parte integrante del campo de batalla (real o potencial), “soporte” geográfico de la guerra, o como campo de batalla en sí mismas.
Aspectos que provocaron, y provocarán aún, formas especiales de control, ataque o defensa recogidas como tales en las doctrinas militares de muchos países: “Casos particulares de la batalla: combate en localidades”, “Operaciones en áreas edificadas”…, aspectos que, a su vez, ya influyeron e influyen ahora de alguna manera, directa o indirectamente, sobre las estructuras urbanas (los restos históricos en ellas, dentro de la arquitectura “militar”, o su influencia en la civil, son abundantes ejemplos).
Influencias que nos deberían empujar a sentir la necesidad de un conocimiento y de una interpretación cada vez más correcta y completa de la información geográfica y cartográfica, de todos los tipos, sobre las ciudades y aglomeraciones, dentro de los ámbitos de la Defensa y Fuerzas Armadas (FAS), ante la posibilidad de conflictos de cualquier clase, dentro o fuera de ellas, y la consideración de un crecimiento cada vez mayor de la urbanización de las zonas rurales y ya desorbitado de algunas ciudades actuales (crecimiento en progresión geométrica, con intervención de la teoría combinatoria jugando con los factores ya señalados, y no aritmética). Crecimiento que fuerza ineludiblemente, a que el campo de batalla hasta ahora “habitual” tenga cada vez más en presencia una parte urbana importante en relación con el espacio denominado rural (fenómeno de crecimiento que ya fue definido por Toynbee como la “guerra” de las ciudades contra el ambiente rural).
En este sentido se afirma que dentro de aproximadamente unos 103 años, hacia el 2110, el tamaño del volumen urbano será previsiblemente el doble del actual, unos 10.500 millones de personas (algunos analistas son menos pesimistas hablando de “involución” demográfica en atención a un posible descenso de la natalidad al compás del desarrollo-progreso). De todas formas, aunque halla que contar, con el crecimiento aludido, y, por lo tanto, con la aparición de nuevas ciudades, la ampliación de las ya existentes, la urbanización del campo con aumento del tamaño de las localidades actuales y la aparición de nuevas localidades rurales, teóricamente no será igual en todas las partes del mundo (América: SW y E, África, Asia: SW y E, y URSS, según algunos analistas de finales del XX, serán los países que presentarán un mayor crecimiento).
Por eso, ante tales cambios, se hace urgente pensar sobre las ciudades y aglomeraciones y los conflictos bélicos desde atrás en el tiempo hasta hoy para intentar vislumbrar e imaginar el futuro (evitando quedar detenidos en el tiempo mental actual), e intentar también detectar cual será el concepto urbano en ese tiempo y su relación con el “factor militar” que le corresponda, al objeto de tratar de evitar, y si no es posible al menos minimizar, los resultados-efectos de cualquier tipo de los segundos sobre los primeros.
Lógicamente, para entender bien ese “factor militar” al que nos referimos (algo más concreto en el cuadro), nos será necesario recorrer la Historia, en la medida de lo posible, muy esquemáticamente atendiendo a las limitaciones inherentes a los objetivos de este trabajo, tratando de determinar algunos aspectos del contenido propio de dicho “factor” en cada época (para algunos hoy, “geofactor”, al comenzar a afectar ya, genéricamente, a todo el planeta), así como su evolución o aspectos de permanencia.
Asimismo se ha de tener en cuenta que, siendo muchas las definiciones existentes sobre lo que es una ciudad y una aglomeración al relacionar dentro de ellas diferentes parámetros: espacio, tiempo, número de habitantes, sentimiento común, funciones…, en ocasiones en dirección única según caminos intelectuales subjetivos, y que podemos confundir, con esquemas simplistas, el objetivo buscado, no se plantearán aquí las mismas, ya que, generalmente, poco sirven para la búsqueda de las razones del origen y de la evolución de las ciudades y las aglomeraciones, y en especial, para determinar el grado de incidencia del “factor militar” en tal comienzo y posterior desarrollo.
Por último, resaltamos que el “factor militar” a que aquí nos referimos no debe confundirse con aquél del mismo nombre dentro de un Estudio Geográfico “Militar”, relacionado éste con la “definición” de las FAS (Tierra , Mar y Aire) de un posible enemigo potencial, sus capacidades y sus vulnerabilidades…
Nuestro “factor militar” está fuera, en cierta medida, de aquellos aspectos no militares, cualesquiera que fueran, que influyeron en la constitución de una ciudad, la construcción de alguna de sus partes, en sus modificaciones… o que influyeron en la aglomeración de la que forma parte, en su caso. Trata de estar ligado más a aquellos otros que, sin olvidar la Historia, orientan los análisis hacia una Geografía Humana-Urbana “Militar” (una especie de análisis funcional: “función militar” de las ciudades y/o función de las ciudades dentro de lo militar) y que nos hará pensar sobre la necesidad, como ya se advirtió, de una mayor profundidad, en la actualidad, en tales estudios, o bien de precisar si haría falta una Geografía Urbana “Militar” aislada o dependiente de los estudios ya conocidos de Geografía “Militar”.

lunes, 29 de octubre de 2007

EL "YIHAD" Y ESPAÑA

EL “YIHAD” Y ESPAÑA

(Esquema inicial para un análisis en profundidad)

Fernando Pinto Cebrián


- La NOTICIA última: “Célula “yihadista” desarticulada en Burgos…” (25 de octubre de 2007).

- La PREGUNTA, que se hacen los teóricos, especialistas y expertos en terrorismo internacional tras el atentado del 11-M en Madrid y ahora con la desarticulación aludida: ¿por qué España está en el punto de mira del terrorismo “yihadista”?

- La RESPUESTA o RESPUESTAS:
En primer lugar las apuntadas por los expertos atendiendo a las razones generales que suelen citar los “yihadistas”:

. Por la “participación militar” española en la última Guerra del Golfo.
. Por el “belicismo” español contra los musulmanes, determinado con la presencia militar de España en sus países (Afganistán, Líbano,…)
. Por la “ocupación” española de Ceuta y Melilla.
. Por la “presencia” española en el Magreb” influyendo negativamente en los musulmanes de la región (concretamente en Marruecos); presencia que empuja a las acciones terroristas en Marruecos contra españoles.
. Por la “propaganda yihadista” en contra de España, que empuja a la actividad terrorista en su territorio, apoyándose en las razones anteriores y la histórica de “ocupación” del “Al-Andalus” (está última cubriendo cualquier fallo o limitación de otras propagandas más concretas y actuales).
. Por la colaboración internacional española en la lucha contra los “yihadistas” que implica relación con los enemigos de “su Islam” (los EEUU, Israel y aliados preferentemente).

Respuestas que, de una manera u otra, tratan justificar las acciones violentas en territorio español en la base a las “agresiones y humillaciones”, “históricas” y actuales, sufridas, según su opinión, por los musulmanes a manos españolas.

De todas formas, consideramos que hay más posibles respuestas a sumar en un segundo plano:

. La “venganza” por los “yihadistas” inmolados (“mártires” para ellos) el 11-M.
. La “réplica” a las “humillaciones” sufridas durante el juicio del 11-M.
. La constante actividad policial contra los “yihadistas” en España.

Y otras, de carácter más individual, en un tercero:

. El “convencimiento” interior de la necesidad de defender “su Islam” ante la existencia de una “agresión permanente” al mismo por parte occidental y, por ende, española.
. La “incapacidad” para integrar “su Islam” en el mundo actual generando frustraciones que le llevan a la solución violenta abandonando cualquier intento de comprensión de lo occidental o de integración en su mundo, de forma que cualquier tensión intercultural aparecida en el país que les acoge, en este caso España, es tomada como ataque a la comunidad musulmana por el mero hecho de ser musulmanes.

Seguramente se ha de contar con más respuestas, aquellas que cada uno de los terroristas “yihadistas”, particularmente, se dan a si mismos atendiendo a sus experiencias y situaciones personales en relación con España.

Respuestas todas que, en su adición (en la que el orden o prioridad de los sumandos-planos o su número no altera aquí el resultado), “aseguran” la convicción personal de los “yihadistas” en la existencia de una situación de “guerra contra su Islam” en territorio español y, por tanto, la necesidad de una respuesta “armada” en tal territorio.

Situación de “guerra” que, exacerbando su agresividad, coloca pues a España y sus intereses en el punto de mira de los terroristas “yihadistas”, preferentemente para los cercanos por razones obvias: el GICM -Grupo Islámico Combatiente Marroquí- y el GSPC –Grupo Salafista para la Predicación y el Combate-, pero sin descartar la posibilidad de acción de otros más lejanos.
Una "yihad", un terrorismo "yihadista" que, con sus "razones" propias, no precisa pues de la impulsión de los terroristas autóctonos, cuyas motivaciones les son ajenas, para actuar en territorio español.

sábado, 27 de octubre de 2007

LAS "CAPELINHAS" DE SAN MARTÍN


LAS “CAPELINHAS” DE SAN MARTÍN

(“Sentimientos de Lisboa”. Artículo Diario de Burgos. Burgense)

Fernando Pinto Cebrián



El “paladeo” de los nuevos vinos, acompañado del deleite de las primeras castañas asadas, inicia, en estas alturas del otoño portugués, el ritual de todos los años: se abre el camino hacia la fecha de máxima exaltación de tales productos, el 11 de noviembre, día de “Sao Martinho” (San Martín, el franciscano francés que partió su capa entre los pobres acosados por el frío), día de las “capelinhas” (capillitas) en su honor.
Día en el que se sigue tradicionalmente el dicho o refrán portugués de “pelo Sao Martinho vai a adega e prova o vinho” (para San Martín ve a la bodega y prueba el vino).
Dejando a un lado la fiesta religiosa, bastante abandonada por cierto (el templo ha dejado paso a la bodega ya que algunas Hermandades del Santo se constituyeron con los mayores aficionados al “trasiego” del lugar), la manifestación popular, también evolucionada (antes se comía en la Capilla del Santo y luego se sermoneaba desde dentro de una cuba de vino), se ha convertido principalmente en una explosión de alegría profana, tal vez necesaria ante la cercana llegada del triste invierno.
Así, en Lisboa, ese día, en muchos de sus barrios, se organizan bailes, músicas y puestos donde el vino nuevo (“jeropiga” y “agua-pé”, preparado con el bagazo de la uva al que se le añade agua para conseguir un vino “fraco”-flojo-) y el viejo se pueden degustar abundantemente para ahogar penas y afinar gargantas. Fiestas donde las castañas asadas de acompañamiento, antes prácticamente único, son ahora una vianda más de las múltiples que allí se presentan para “petiscar” (picar), para “aconchegar” (llenar, trabar) el estómago.
Finalizada la celebración quedará sólo como “resto” festivo, recordatorio durante un tiempo (hasta casi la primavera), la agradable posibilidad de degustar las castañas asadas a la venta en gran número de característicos tenderetes o puestos, fáciles de descubrir en diversos puntos “estratégicos” de las calles lisboetas.
Puestos, hoy estáticos, que sustituyen a los tradicionales vendedores ambulantes de “castañas” de otros tiempos, encargados de abrir el apetito a los viandantes al grito de “quentes e boas” (calientes y buenas). Puestos fijos, soporte de un asador pequeño, básicamente constituido por una especie de palangana, no muy grande, que acoge el fuego, una rejilla encima en la que se colocan las castañas y una especie de embudo metálico, adaptado a lo anterior, sirviendo de horno y de chimenea.
“Resto” festivo, las castañas, que desaparecidas las “capelinhas” del Santo, frías en su abandono, quedan ahí para calentar la “capilla” propia de cada uno, aquella del estómago y nuestro cuerpo a falta de un pedazo de capa que recibir para cubrirnos del relente.

domingo, 21 de octubre de 2007

LA DOBLEZ DE LOS AGENTES DOBLES (DIMES Y DIRETES)


LA “DOBLEZ” DE LOS “AGENTES DOBLES” (“DIMES Y DIRETES”)


Fernando Pinto Cebrián



Recientemente la prensa ha recogido la noticia: el Servicio Secreto español ha “levantado” a un ex “agente doble”…

Noticia que, sin entrar en concreciones absurdas, nos permite efectuar los siguientes Dimes y Diretes desde un punto de vista analítico general para todos los casos de “doblez”.

Veamos los DIMES:
La Inteligencia, la que sea, al servicio de cualquier organismo del Estado, el que fuere, tiene éxitos y fracasos.
Frecuentemente, de los primeros, salvo por necesidad de realzar su prestigio, se habla poco, unos por secretos en su ejecución y resultado, otros por evitar dar pistas al “enemigo”.
De los segundos tampoco mucho. Los responsables, interesados, si pueden, los ocultan, pero si no es posible saltan rápidamente a los tabloides.
Ejemplos múltiples podemos encontrar en nuestra historia contemporánea, sólo hay que revisar, con la reserva debida en cuanto a contenidos, las hemerotecas o solicitar datos a “Internet”.
En todo caso, en este tema, hay que tener en cuenta que hay éxitos aparentes que luego resultan fracasos o, al revés, fracasos en principio que luego son un éxito.

Y ahora los DIRETES:
Uno de los casos particulares del binomio maniqueo “éxito-fracaso” bien conocido por todos, en la ficción a través de la literatura y el cine “de espías” y en la realidad a través de los m.c.s., es el caso de la “doblez” de los “agentes dobles”.
“Doblez”, que da carácter a tal tipo de “agentes” y que puede suponer un éxito o fracaso dependiendo del lado en que esté situado el manipulador del “doble” y el propio “doblado”. Así, aquel y éste podrán ser patriotas o traidores según desde donde se mire.
Veamos.
Si observamos la casuística general un “agente doble” puede serlo por variadas razones (algo que no explica la prensa):
. Profesionalidad: Cuando el que se dobla es un agente escogido por su Servicio a tal fin. Su misión: obtener información y/o intoxicar al servicio que lo “contrata-compra”. Tal agente puede ser profesional u oportunamente profesionalizado. Por su trabajo es considerado un patriota.
. Por “doblaje” de un agente ya “doblado” por el enemigo, dándole la vuelta a nuestro favor. Se le puede “perdonar” la traición y el resultado puede ser un éxito.
. Interés económico: cuando el agente o ex agente busca ser "doblado" interesadamente a cambio de dinero. Su "compra" le hace traidor.
. Ideología política, social, religiosa,…: Cuando el doblado cuenta con una ideología encontrada con la propia de su Gobierno y de su organización que le lleva a actuar en su contra convirtiéndose en traidor.
. Venganza contra su Servicio o algunos de sus miembros por frustración de su carrera u otro problema. Su odio le convierte en traidor.
. Chantaje efectuado por el Servicio que le “compra” aprovechando alguna de sus vulnerabilidades (descartando la económica ya citada) personales o familiares. Explotación de vulnerabilidades que le conducen a la traición.
Sólo en el primer caso y el segundo, si no se le descubre y se alcanzan los objetivos propuestos, se puede hablar de éxito, caso contrario será un fracaso.
Todos los demás son un auténtico fracaso y un gran fallo para la seguridad.
Fallo porque, en esos casos, superó la prevención y agredió al sistema, obligando a su reparación.
Y para tal comprensión hay que tener en cuenta que siempre que falla la seguridad hay que considerar que la misma no era tal, es decir, que no había suficiente seguridad, y que los responsables de la misma, ejecutivos y dirección, no controlaron adecuadamente el sistema (pero de ésto, lógicamente, tampoco hablará la prensa).

viernes, 5 de octubre de 2007

TAÑIDOS ESPAÑOLES (Y BURGALESES) EN BRASIL


TAÑIDOS ESPAÑOLES (Y BURGALESES) EN BRASIL

(Artículo Diario de Burgos. Burgense)

Fernando Pinto Cebrián


Día 12 de Octubre de 1977, fiesta de la Hispanidad en aquella altura.
En Brasilia fiesta de “Nossa Senhora Aparecida”, patrona de Brasilia.
Fiesta especial también para los españoles residentes en Brasil (unos 500.000 en aquella época) por la instalación en el “campanil” (campanario) de la catedral de Brasilia (proyecto del arquitecto Oscar Niemeyer) de cuatro campanas traídas, en 1973, desde España, en concreto de la fundición, ya desaparecida, de la Viuda de Perea en Miranda de Ebro.
Días antes, brasileños y españoles residentes (quienes las costearon, recibiendo también el apoyo del Gobierno español) pudieron contemplarlas cubiertas de flores a la espera de su consagración y colocación definitiva.
La llegada a ese momento no estuvo exenta de aventuras. Aquellas expuestas eran las segundas campanas enviadas desde España, las primeras se hundieron en el mar al naufragar el barco que las transportaba frente a las costas de Brasil (éstas fueron posteriormente recuperadas y luego repartidas por otras iglesias brasileñas).
“Sinos” (campanas) que, bautizadas con nombres significativos para la festividad española: la “Pinta” (de 1.300 kilos de peso), la “Niña” (de 1.000 kilos), la “Santa María” (de 3.300 kilos) y la “Pilarica” (de 740 kilos), mudarían a otros brasileños: respectivamente, “Santa Cruz”, “Santa María”, “Nossa Senhora Aparecida” y “Nossa Senhora do Pilar”.
Tras la bendición impartida por el Arzobispo de Brasilia y los acordes de los himnos nacionales de España y de Brasil, las campanas fueron izadas a cada uno de sus lugares respectivos: la primera en subir fue la “Pilarica” y, posteriormente, la “Pinta”, la “Niña” y la “Santa María” (el equilibrio del campanario en atención a los pesos de las campanas obligaron a tal orden).
Alrededor de unas 5.000 personas soportaron estoicamente la elevada temperatura del día, y entre ellos los españoles con alto “calor” emocional que luego sería recogido con cariño por la prensa brasileña.
Más fríamente, la placa situada en el pié del campanario recoge para la posteridad el recuerdo a la intervención española en el acontecimiento: “Inaugurado a 12 de Outubro de 1977, os sinos foram doados pelo Governo da Espanha e pelos españois residentes no Brasil. As solenidades foran presididas…”
De todas formas y al margen de lo escrito, son y serán siempre los sonidos, los tañidos de aquellas campanas, españolas y burgalesas por origen, apoyados por un sistema electrónico que intenta superar las dificultades que ofrece la falta de cúpula de los campanarios habituales, los que más recuerden a las generaciones presentes y posteriores de brasileños y españoles la entrañable amistad que une a sus pueblos.